Al
trabajar sobre un sistema, se realizan acciones como recibir archivos
de otras personas o ejecutar programas sobre los cuales no conocemos su
origen. Por ejemplo, es común descargar archivos de Internet o
recibirlos adjuntos por correo electrónico.
Luego de
cierto tiempo, o bien inmediatamente después de la ejecución de estas
aplicaciones, se comienza a notar cambios en el sistema o bien que el
mismo ya no responde como es esperado. Debido a estas razones es
frecuente escuchar la pregunta ¿estoy infectado?
Para
contestarla, es fundamental estar familiarizado con el sistema que se
utiliza a diario. Cuando se aprecien diferencias en su funcionamiento o
algunas de los siguientes síntomas, esto podría indicar una infección:
- El
sistema operativo demora más de lo habitual para iniciarse: esto es
debido a que la mayoría del malware existente utiliza el inicio del
sistema para comenzar su funcionamiento.
- El sistema
funciona más lentamente que de costumbre: esto es debido a los recursos
memoria, CPU, etc. que son utilizados por el malware.
- El
sistema deja de responder inesperadamente, cuando antes no lo hacía:
esto puede deberse a diferentes condiciones como conflictos entre el
hardware y el malware, o entre el software instalado y el malware, o a
conflictos entre este y aplicaciones de seguridad instaladas.
- La
computadora se reinicia con frecuencia: puede ser debido a cualquiera
de las circunstancias anteriores o bien porque el malware realiza esto
como parte de sus acciones.
- Las aplicaciones
instaladas dejan de responder, realizan acciones inesperadas o no
funcionan como antes: debido a que el malware puede instalar distintos
componentes que dañan o modifican estas aplicaciones o sus componentes.
- Diversas
partes del sistema que antes estaban activas dejan de estarlo: esto es
frecuente cuando el software intenta ocultar su presencia. Por ejemplo,
algunas carpetas dejan de estar visibles o acciones de ciertos menús
desaparecen.
- Se aprecia una sobrecarga de lectura en
las unidades de disco: esto es debido a las acciones que puede realizar
el malware al acceder a archivos, copiarlos, modificarlos, etc.
- Aparición
de archivos inesperados: todo malware suele realizar copias de sí mismo
en un sistema infectado o crear otros archivos de control.
- Aparición de errores o mensajes extraños poco habituales o que no aparecían antes.
- Ralentización
apreciable del ancho de banda de conexión a Internet o a otros
servicios relacionados con redes: puede apreciarse que los correos
demoran más de lo habitual para enviarse o descargarse, que sitios webs
en lo que antes no se observaba dificultad ahora tienen problemas, que
la conexión se cae y se reinicia sin causa aparente, etc.
Si
bien las condiciones mencionadas pueden deberse a errores de
aplicaciones legales que fallan por otros motivos o a errores de
hardware, muchas veces esos síntomas pueden indicar una infección de su
sistema y se puede comprobarlo con la instalación de un antivirus actualizado y con capacidades proactivas.
Esto
le asegurará con cierto grado de certeza el origen del problema y su
posible solución. Si tras leer esto cree estar infectado, le
recomendamos continuar su lectura en otro artículo donde hay algunos
consejos a seguir: ¿Qué hago si estoy infectado?